Semana 9 de 16 del bloque de preparación para la carrera de montaña de fin de año. Los números: 62 km, 2.100 m de desnivel positivo, dos sesiones de fuerza, una de técnica en bajada. En la planilla decía 70 km. Les cuento por qué recorté.
El martes, en la segunda subida de la sesión de series, sentí ese aviso conocido en el sóleo derecho. No dolor: aviso. La versión mía de hace cinco años terminaba la sesión igual "porque la planilla es la planilla" y después perdía tres semanas lesionada. La versión actual cortó ahí, hizo movilidad y movió la sesión larga del sábado a un rodaje suave.
Resultado: el domingo el sóleo estaba perfecto y pude hacer la salida larga completa — tres horas por los senderos del cerro, con la niebla levantando a media mañana y ese momento en que el bosque queda en silencio y solo se escuchan las pisadas. Los días así son el sueldo.
Lo que estoy aprendiendo en este bloque: la planilla es una hipótesis, no un contrato. Se escribe con el cuerpo descansado y se ejecuta con el cuerpo real. El entrenamiento inteligente no es hacer todo lo planificado: es llegar a la línea de largada entera y con ganas.
La semana que viene arranca la fase específica, con más desnivel y menos volumen. Sigo publicando los partes semanales acá, con números reales y decisiones reales — incluidas las que salgan mal.